Infección ocular (bacteriana)
Frecuentes y molestas, las infecciones oculares bacterianas provocan enrojecimiento, dolor e hinchazón. Se tratan eficazmente con colirios o pomadas antibacterianas específicas que eliminan las bacterias y alivian las molestias oculares. A continuación encontrará nuestros tratamientos adecuados para aliviar rápidamente sus síntomas.
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¿Qué es una infección ocular bacteriana?
Una infección ocular bacteriana es una infección del ojo causada por la presencia de bacterias. Las bacterias asociadas con mayor frecuencia a la conjuntivitis son Haemophilus influenzae, Streptococcus pneumoniae y Staphylococcus aureus. Estas provocan una inflamación de los tejidos situados en el interior del párpado y en la superficie del ojo.
Las infecciones oculares bacterianas pueden provocar picor y lagrimeo, secreción mucosa o la formación de depósitos pegajosos en las pestañas.
¿A quién afectan las infecciones oculares bacterianas?
Las infecciones oculares bacterianas son muy frecuentes y afectan a casi todo el mundo en algún momento, aunque algunas personas son más propensas a padecerlas que otras.
Puede tener un mayor riesgo si:
- es un niño o una persona mayor (especialmente porque los niños están expuestos a infecciones en el colegio y las personas mayores suelen tener un sistema inmunitario debilitado debido a la edad);
- ha padecido recientemente una infección de las vías respiratorias superiores, como un resfriado;
- tiene diabetes u otras enfermedades que pueden debilitar el sistema inmunitario y hacerle más vulnerable a las infecciones;
- le han recetado recientemente corticoides (estos pueden debilitar el sistema inmunitario);
- padece blefaritis (una afección que provoca inflamación de los párpados);
- ha estado en un lugar concurrido, como un autobús o un tren con mucha gente.
¿Cómo puedo evitar contraer una infección ocular bacteriana?
Es difícil prevenir una infección ocular bacteriana, pero algunas medidas pueden ayudarle a reducir el riesgo de contraerla. Por ejemplo, mantener una buena higiene, lavar regularmente las almohadas y las toallas, así como limpiar las lentillas (y utilizarlas de acuerdo con las instrucciones), puede contribuir a reducir este riesgo.
También se recomienda evitar compartir productos de maquillaje y evitar el contacto con personas que tengan conjuntivitis en ese momento (si entra en contacto con una persona afectada, lávese bien las manos), además de procurar mantener un buen estado general de salud.
¿Cuáles son las causas de las infecciones oculares bacterianas?
Las causas de las infecciones oculares bacterianas pueden variar, pero pueden estar provocadas por:
- bacterias, como las cepas que suelen encontrarse en las infecciones de oído y pulmón;
- bacterias responsables de infecciones de transmisión sexual (ITS), como la gonorrea o la clamidia.
Las infecciones oculares pueden estar causadas por diferentes bacterias, que en ocasiones provocan síntomas distintos. Por ejemplo, la conjuntivitis causada por la bacteria Morax-Axenfeld (diplobacilo) suele durar mucho más que otras formas de conjuntivitis bacteriana y puede requerir un tratamiento más intensivo. Sin embargo, las infecciones oculares bacterianas suelen estar causadas por bacterias similares a las que provocan las infecciones respiratorias.
Asimismo, existen varios tipos de conjuntivitis, como la «conjuntivitis alérgica», que puede estar provocada por:
- el polen;
- los ácaros del polvo;
- las lentillas;
- el agua clorada de las piscinas;
- determinados champús;
- vapores o humo;
- pestañas desviadas que rozan la conjuntiva (el tejido que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados).
¿Qué medicamentos existen para tratar las infecciones oculares bacterianas?
Las infecciones oculares, como la conjuntivitis infecciosa, suelen desaparecer por sí solas al cabo de unas semanas. Sin embargo, si la infección persiste durante más tiempo o es grave, el tratamiento recomendado para las infecciones oculares bacterianas suele consistir en un ciclo de antibióticos. Estos se presentan en forma de colirios que eliminan las bacterias e impiden que produzcan una proteína que necesitan para reproducirse. Entre estos medicamentos se encuentran la azitromicina, Fucithalmic y el cloranfenicol. También existen cremas que se aplican sobre el párpado. Es importante utilizar estos tratamientos con precaución, siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario y las instrucciones del prospecto.
¿Las infecciones oculares bacterianas siempre necesitan tratamiento?
Algunas infecciones oculares bacterianas menos graves suelen desaparecer por sí solas en unas semanas y no requieren ningún tratamiento aparte de unas sencillas medidas de autocuidado. Entre ellas se incluyen retirar las lentillas, utilizar colirios lubricantes disponibles sin receta y limpiar suavemente las pestañas y los párpados para eliminar las secreciones.
¿Cuáles son los síntomas de las infecciones oculares bacterianas?
Los síntomas de una infección ocular varían en función de la causa de la infección. Sin embargo, los síntomas habituales de las infecciones oculares bacterianas incluyen enrojecimiento e hinchazón, causados por la inflamación de los vasos sanguíneos de la fina capa de células que recubre los ojos, así como secreciones inusuales. En ocasiones también se experimenta una sensación de arenilla o picor. Al principio, los síntomas suelen afectar únicamente a un ojo, pero a menudo se extienden a ambos ojos en cuestión de horas.
¿Las infecciones oculares bacterianas pueden provocar otros problemas?
Algunas infecciones oculares bacterianas pueden provocar complicaciones graves si no se tratan. La conjuntivitis, por ejemplo, puede causar complicaciones dependiendo de si se trata de una conjuntivitis infecciosa o alérgica. La conjuntivitis bacteriana causada por infecciones de transmisión sexual, como la clamidia y la gonorrea, es especialmente preocupante, ya que puede poner en peligro la visión. Si no se trata, la conjuntivitis infecciosa puede provocar, entre otras complicaciones, meningitis o septicemia. Otra complicación, denominada queratitis bacteriana (infección bacteriana de la córnea), puede provocar ceguera si no se trata. Si nota cambios en la visión, debe consultar inmediatamente a un médico.
¿Cómo se diagnostican las infecciones oculares bacterianas?
Las infecciones oculares bacterianas suelen ser diagnosticadas por un médico, que examinará el ojo afectado y le preguntará por sus síntomas para determinar el tipo de infección y, en función de su gravedad, decidir cuál es la estrategia de tratamiento más adecuada.
¿Existen diferentes tipos de infecciones oculares bacterianas?
Las infecciones oculares bacterianas pueden afectar a diferentes partes del ojo. Por ejemplo, la conjuntivitis bacteriana afecta a la conjuntiva; la blefaritis bacteriana, a los párpados; la queratitis bacteriana, a la córnea; y la endoftalmitis bacteriana, al interior del ojo. Los ojos pueden infectarse por diferentes tipos de bacterias, lo que influye en la forma en que se manifiestan los síntomas.
¿El tratamiento de las infecciones oculares bacterianas siempre es eficaz?
El tratamiento de las infecciones oculares bacterianas suele ser eficaz. Sin embargo, si los síntomas persisten durante más de dos semanas o si padece infecciones oculares bacterianas recurrentes o crónicas, debe consultar a un profesional sanitario. Las infecciones crónicas generalmente pueden controlarse mediante la limpieza diaria de los párpados.
Si presenta síntomas como dolor ocular, sensibilidad a la luz, alteraciones de la visión o enrojecimiento de los ojos, nuestro profesional sanitario puede recomendarle que se realice pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual (ITS). Algunas ITS, como la clamidia, pueden provocar conjuntivitis infecciosa. Si se confirma la presencia de una ITS, los síntomas pueden persistir durante varios meses.
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